martes, 13 de agosto de 2013

Papa Francisco - nemraczeyun@gmail.com - Gmail

Papa Francisco Lo hizo en la encíclica Lumen Fidei (n. 53) y lo ha recalcado en el mensaje a la Semana Nacional de la Familia que se celebra en Brasil desde el pasado domingo 11 de agosto hasta el día 17: Francisco ha querido "animar a los padres en esa noble y exigente misión suya de ser los primeros colaboradores de Dios en la orientación fundamental de la existencia y en asegurarles un buen futuro. Para eso es importante que los padres cultiven las prácticas comunes de fe en la familia, que acompañen la maduración en la fe de los hijos".




El mensaje del Papa, que lleva fecha del día 6 de agosto, va precedido por un recuerdo "a las alegrías que recibí durante la reciente visita a Brasil" para la JMJ de Río de Janeiro. Y anima un congreso que se celebra precisamente bajo el lema La transmisión y la educación de la fe cristiana en la familia, idea recurrente también en el magisterio de Benedicto XVI y que Francisco continúa.



De hecho, en un tuit del 3 de mayo, y con motivo del mes de María, animaba a "recitar juntos, en familia, el Santo Rosario. La oración fortalece la vida familiar".



Uno de los puntos que señala también el Papa Bergoglio en su mensaje a la Semana de la Familia es transmitir en ella, "tanto de palabra como, sobre todo, por las obras, las verdades fundamentales sobre la vida y el amor humano, que reciben una nueva luz de la Revelación de Dios. De modo particular, y frente a la cultura del descarte que relativiza el valor de la vida humana, los padres están llamados a transmitir a sus hijos la conciencia de que debe siempre ser defendida desde el vientre materno, reconociendo ahí un don de Dios y la garantía del futuro de la humanidad. Pero también en la atención a los más viejos, especialmente a los abuelos, que son memoria viva de un pueblo y transmisores de la sabiduría de la vida".



REL



Mensaje del Pontífice por los 200 años Catedral Metropolitana de México

Posted: 12 Aug 2013 08:43 AM PDT

El Papa Francisco se unirá a las celebraciones del bicentenario de la terminación de la Catedral Metropolitana, informó hoy la Arquidiócesis Primada de México.



"Me uniré a todos los pastores y fieles de esa Iglesia particular en la acción de gracias a Dios por los dones recibidos", escribió el Sumo Pontífice en respuesta a la carta que le envió en días pasados el cardenal Norberto Rivera Carrera para informarle sobre los festejos de los 200 años de la Catedral.



El máximo jerarca de la Iglesia católica correspondió con otra misiva en donde, encomendó, "todos estos buenos deseos al materno amparo de Nuestra Señora de Guadalupe, nuestra Madre del cielo".



Que Ella sea para toda la Arquidiócesis de México brújula y estrella que conduzca a Cristo, fruto de su vientre. Que Ella custodie con su protección y mantenga fieles en el camino de la santidad a todos los sacerdotes, religiosos, religiosas, seminaristas y fieles de esa comunidad arquidiocesana.



Este es parte del texto difundido por la Arquidiócesis Primada de México, tanto en el semanario Desde la Fe, como en las parroquias de la ciudad.



Además, el Santo Padre pidió a Rivera sus oraciones: "querido hermano, te pido, por favor, que reces y hagas rezar por mí en esa Catedral. Mucho lo necesito. Con estos sentimientos, imparto de corazón la bendición apostólica, prenda de copiosos favores divinos".





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Sri Lanka espera a Francisco el “pacificador”

Posted: 12 Aug 2013 08:38 AM PDT

Como San Francisco se hizo a la mar para hablar de paz con el sultán en una personalísima cruzada sin armas en Tierra Santa, el primer Papa que lleva su nombre podría seguir su ejemplo y visitar la isla asiática devastada una vez más por la violencia.





Todavía están visibles las huellas de la guerra civil, combatida de 1983 a 2009 entre el ejército gubernamental y los rebeldes de los Tigres Tamil que pedían la independencia de algunas zonas del país en las que la propia etnia es una mayoría. Después de la “revelación” de Francisco, que de regreso a Roma desde Río de Janeiro dijo a los periodistas que deseaba viajar a Sri Lanka en 2014, han aumentado las esperanza y expectativas en un país que sigue sufriendo los estragos de la larga y sangrienta guerra civil que vivió durante décadas.

Las heridas siguen abiertas y el conflicto, que muy pronto se convirtió en un conflicto étnico, acabó por contraponer a los singaleses (de religión budista y que viven en el sur de la isla) con los tamiles (cristianos e hindúes que viven sobre todo en el norte y en las regiones orientales).

Hace pocos días, cientos de católicos, budistas, hindúes y musulmanes (laicos y líderes religiosos) se reunieron en Colombo, capital de Sri Lanka, para condenar el ataque de Weliweriya, durante el cual el ejército disparó en contra de civiles que pedían simplemente agua potable. Perdieron la vida tres jóvenes.

El conflicto, que concluyó con la derrota de los tamiles, dejó en el país lo que la Iglesia católica define como «problema étnico», como documenta el informe de Ayuda a la Iglesia Necesitada sobre la libertad religiosa. Al analizar la situación no hay que ignorar que sigue habiendo en el país más de 200 mil desplazados internos (según datos de Internally Displaced People) que viven en campos para prófugos sin poder volver a sus casas ni transferirse a otras viviendas.
Dos datos dramáticamente significativos: solo en la península de Jaffna (North Western Province, una de las zonas más afectadas por el conflicto) hay 39 mil viudas de la guerra que no reciben subsidios por parte del estado y tampoco tienen un trabajo estable para mantenerse; en la zona de Myanmar, en cambio, según las comunidades las autoridades no han ofrecido ningún tipo de información sobre alrededor de 12 mil personas, principalmente varones, que desaparecieron en la nada. Gracias a las presiones de algunas asociaciones de derechos humanos y de la Iglesia católica, el gobierno creó la Lessons Learnt and Reconciliation Commission (LLRC), una comisión que se encarga de investigar sobre las fases finales del conflicto.
Mensaje con motivo a la Semana de la Familia en Brasil

Posted: 12 Aug 2013 08:36 AM PDT

La vida humana debe ser defendida "siempre", desde el vientre materno, reconociendo en ella un don de Dios y una "garantía del futuro de la humanidad". Lo afirmó Papa Francisco en un mensaje para la Semana Nacional de la Familia, que comenzó ayer en Brasil, según indicó la Radio Vaticana.

Ante la cultura del descarte, que relativiza el valor de la vida humana, el Obispo de Roma alienta a los padres a transmitir a los hijos la conciencia de que la vida debe ser defendida siempre, en todas sus etapas como don de Dios y garantía del futuro de la humanidad. El Santo Padre Francisco envió un Mensaje con motivo a la Semana de la Familia en Brasil, que con el lema «Transmisión y educación de la fe cristiana en la familia» empezó este domingo, promovida por la Conferencia Episcopal brasileña.

«Guardando vivas en el corazón las alegrías», que recibió durante su reciente visita a Brasil, el Papa destaca la importancia de esta Semana Nacional de la Familia, alentando a los padres en su noble y exigente misión de ser los primeros colaboradores de Dios, en la orientación fundamental de la existencia, garantía de un buen futuro. «Por eso, es importante que los padres cultiven prácticas comunes de fe en la familia, que acompañen el crecimiento en la fe de los hijos», añade el Santo Padre, como escribió en su Encíclica Lumen Fidei (n. 53). Para luego reiterar que «por lo tanto, los padres están llamados a transmitir, con las palabras y sobre todo con sus obras, las verdades fundamentales sobre la vida y el amor humano, que reciben un luz nueva de la Revelación de Dios».
«En particular, ante la cultura del descarte, que relativiza el valor de la vida humana, los padres están llamados a transmitir a los hijos la conciencia de que la vida debe ser defendida siempre, ya desde el vientre materno, reconociendo que es un don de Dios y garantía del futuro de la humanidad», hace hincapié el Papa. Y recuerda en este contexto «el cuidado que se debe brindar a los ancianos, en especial a los abuelos, que son la memoria viva de un pueblo y transmiten la sabiduría de la vida».

Con el anhelo de que las «queridas familias brasileñas sean los más convincentes heraldos de la belleza del amor sostenido y alimentado por la fe», como prenda de la gracia del Altísimo y por intercesión de Nuestra Señora Aparecida, el Obispo de Roma termina su Mensaje impartiendo de corazón su Bendición Apostólica.